Mozambique

MOZAMBIQUE (África austral)

La República de Mozambique se encuentra en el sudoeste del continente africano, pegada al océano Índico con algunas de las playas más bonitas de África. 

Sus fronteras lindan al norte con Malaui y Tanzania, al noroeste con Zambia, con Zimbabue al oeste y en el sur con Sudáfrica.

El país es un crisol de culturas ancestrales que se cruzan desde hace milenios de años en las cristalinas aguas del océano Índico. Dejando un mosaico de influencias históricas de origen portuguesas, suajilis, árabes, indias y africanas.

Fue un destino infravalorado debido a las nefastas consecuencias de sus dos largas guerras: la guerra de independencia, del año 1964 al 1974 y la guerra civil, del año 1977 al 1992 pero se ha recuperado hasta el punto de ser un destino turístico paradisíaco, debido a su gran patrimonio natural, histórico y al resultado de una ecléctica mezcla cultural y arquitectónica.

La costa del océano Índico y el clima tropical hacen de este país un centro próspero para la fauna terrestre, marítima y la exuberante flora tropical. Un santuario que cuenta con más de 750 especies de aves, 200 especies de mamíferos, 170 especies de reptiles y 40 de anfibios. Elefantes, búfalos, cebras, ñus azules, leones, hipopótamos y antílopes, deambulan por los parques nacionales de Gorongosa, Limpopo, Magoe, Zinave, Banhine, la reserva de elefantes de Maputo y la reserva de Niassa.

En las aguas cristalinas del océano Índico, abundan ballenas jorobadas en su ruta hacía el sur de julio a noviembre, tiburones ballena, mantarrayas, delfines, cinco especies de tortugas, dugongos y una multitud de peces exóticos.

La costa litoral de Mozambique, de gran riqueza biológica, se extiende a lo largo de más de 2500 km. Las playas paradisíacas de arena blanca con bosques de palmerales de coco, playas bordeadas de dunas ocres, playas con los “dhowns” pequeñas embarcaciones de madera multicolores varadas con la baja marea, bosques de manglares, estuarios costeros, complejos arrecifes de coral y praderas de pastos marinos, son parte del escenario de este rico litoral.

Si algo pudiera parecerse a la viva imagen del paraíso seria el Archipiélago de las Quirimbas. Situado en el extremo septentrional de Mozambique, formado por una colección de 31 pequeñas islas. Es uno de los destinos de playas más remotos del planeta.

 Más al sur encontramos el precioso archipiélago de Bazaruto, formado por seis islas: Bazaruto, Shell, Santa Carolina, Banque, Benguerra y Magaruque. Todo el conjunto de islas está declarado Parque Marino de la Biosfera y bajo sus aguas hay arrecifes de coral con una vida marítima muy apreciada por los amantes del buceo. Y aunque nunca hayas buceado, simplemente nadar por la superficie con unas gafas y tubo, ya te permite ver la vida marina llena de colorido que esconden las aguas turquesas del archipiélago.

Otro gran atractivo del país es el legado arquitectónico colonial que sobrevive a pesar del descuido institucional, siendo los vestigios arquitectónicos portugueses los que han permitido a la Isla de Mozambique su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1991. Esta ciudad insular fue la primera capital del país y la que dio nombre al mismo.

Ilha como le llaman los mozambiqueños a la Isla de Mozambique, es una mezcla de, historia que respira alegría y vitalidad de las gentes isleñas al ritmo lento y pausado de vivir al día, el azul turquesa del Índico y de un pasado de comercio floreciente debido a que se encuentra en el canal de Mozambique sobre las principales rutas comerciales hacía las Indias orientales. Los portugueses tomaron relevo a los árabes y suajilis y construyeron iglesias, un fuerte y sus casas señoriales. Era el punto de tránsito para las mercancías traficadas entre Asia y Europa. Telas de seda, especies y abalorios hindúes se intercambiaban por marfil, oro y esclavos.

La música forma parte de la vida de los mozambiqueños como la música orquestal a base de xilófonos llamados timbila, de las comunidades Chopi que son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2008) o la marrabenta, una mezcla entre los ritmos tradicionales mozambiqueños y de sus países vecinos, muy típica del país.

Maputo es la capital política y económica del país. Es una metrópoli de grandes contrastes. Por un lado su caos y barullo es desmesurado y vibrante, esta descuidada y quedo enclavada en el tiempo. Por otro posee un ritmo frenético, intensidad, calor y pasión, siendo una de las capitales más divertidas de África. 

La ciudad portuaria, alberga una extensa lista de arquitectura colonial y una gran herencia cultural, que convive con los nuevos rascacielos, sinónimo que el país es pobre pero en Maputo el dinero fluye. Gran parte de los edificios de principios de siglo se encuentra en la “Baixa”, un barrio céntrico repleto de exuberantes arboles de jacarandas con flores de lila intenso. Es una urbe alegre, donde la gente habla un portugués dulce fruto del buen humor natural de los mozambiqueños y los nombres de sus calles son el repertorio de la revolución sus sueños, tan maltrechos. Aquí se mezcla y convive la más elegante opulencia con la más humilde pobreza, con buen temple y sonrisas.

En sus mercados, todavía típicamente africanos, llenos de color y  griterío, podemos encontrar multitud de objetos locales y comprar comida autóctona.

Pero el mejor tesoro del país es su gente luchadora, que habituados a pasar grandes penurias, viven la vida con gran optimismo y humor. Son abiertos, divertidos, amables y muy rápidos para entablar amistad. Ya el navegante portugués Vasco de Gama en el año 1498, bautizó a Mozambique con el sobrenombre de “Terra de boa gente” tierra de buena gente. 

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