Namibia

La antigua colonia alemana, es ahora un país del suroeste africano que ocupa el territorio de lo que fue conocido hasta la década de los 60 como África del Suroeste, limitando al norte con Angola, al noreste con Zambia, al oeste con el océano Atlántico, al este con Botsuana, y al sureste y al sur con Sudáfrica. Tiene una extensión de 825 418 km² y no llega la población apenas a dos millones de habitantes. 

A pesar de tener una franja costera muy larga, la mayor parte del territorio es desértico, encontrando en él dos de los desiertos más bonitos de este continente, el Namib, al oeste y del cual recibe el nombre el país, y el Kalahari al este. Pero su orografía no es llana y en el centro hay preciosos sistemas montañosos siendo la mayor altitud la del monte Konigstein de 2.606 m

Pocos países africanos pueden igualar la inmensa belleza natural que posee, pues a su elegancia desolada y casi metafísica de los espacios vacíos, se une la belleza paradójica y radical de un paisaje en el que se encuentran, como hemos dicho anteriormente, dos desiertos y en el medio, las sabanas llenas de vida salvaje concentrada en los parques nacionales, sobre todo el Etocha National Park, siendo de los mejores de todo África.

Los paisajes de Namibia, son mágicos, inesperados y van desde, las dunas ocres del desierto del Namib, las planicies de acacias en el Kalahari,

los salares del Parque Nacional de Etosha y el Parque Nacional de Waterberg, con su fauna diversa, donde se incluyen los cinco grandes: elefantes, rinocerontes, leones, búfalos y leopardos, la franja del Caprivi con sus numerosos parques nacionales y particulares,

hasta las cascadas Epupa ya al norte, donde encontramos las comunidades de la población herero y de su subgrupo, los himba del Kaokoveld, los cuales viven aún con sus antiguas costumbres y tradiciones.

En contraste con las herero, las mujeres himba son famosas por embadurnarse el cuerpo con una aromática mezcla de ocre, manteca y hierbas, que tiñe su piel de color óxido. Pero, además,  es posible conocer a los san o bosquimanos, los habitantes originales del sur de África cuyo origen se remonta hasta hace 20 000 años y que continúan siendo cazadores recolectores.

En su diversidad encontramos en la costa atlántica la ciudad colonial alemana de Swakpomund y más al norte la costa de los esqueletos, 

que es un cementerio de numerosos barcos naufragados debido a los bancos de arena y el fuerte oleaje, 

además, de la increible colonia de lobos marinos de Cape Cross, que puede llegar a alcanzar 100.000 individuos en época de cría. 

En la región de Erongo, se encuentran los afloramientos graníticos gigantescos de Spitzkoppe, que emergen de manera impresionante en plena llanura desértica.

Los deportes de aventura están presentes en los viajes por este país.

Al sur del país el River Fish Canyon:

un enorme cañón, que con 160 kilómetros de largo y 27 de ancho en el tramo más ancho es de los más grandes del mundo y los trekking por allí son una delicia. Al norte en la región de los himba, se puede hacer rafting en medio de un paraje maravilloso

Y finalmente para los amantes de los petroglifos y pinturas rupestres encontramos en la montaña de Brandberg y en Twyfelfontein, este último hecho Patrimonio de la Humanidad en 2007, una maravilla del arte prehistórico plasmado en la roca.

Aunque hay carreteras, la mayoría de las comunicaciones terrestres se hacen por pistas preciosas y en muy buen estado en las que es frecuente encontrar animales libres como el órix, que además es el emblema del país.

La oferta hotelera en algunos puntos es algo escasa (lo que obliga a reservar con mucho tiempo de antelación) pero de calidad, sin embargo nosotros hacemos hincapié, siempre y cuando sea del agrado del cliente, el hacer algunas noches de acampada, bien libre o en campings pues se siente más la libertad y los coches van equipados con tiendas de techo realmente cómodos mereciendo la pena la experiencia.

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